Verano con propósito (II): 3 consejos del Dr. Luis Gutiérrez Rojas
En la primera entrega de esta serie reflexionábamos sobre la importancia de las convivencias y campamentos de verano como un pilar fundamental para la autonomía, la reciedumbre y la amistad de nuestros hijos. Sin embargo, la mayor parte de las vacaciones transcurre en el hogar, en ese tiempo compartido en familia donde el ritmo se frena y la convivencia se intensifica.

Para ayudarnos a enfocar estas semanas con criterio, sentido común y ese toque de humor tan necesario, el Dr. Luis Gutiérrez Rojas —reconocido psiquiatra, conferenciante y buen amigo del club— ha querido enviar un mensaje
A continuación, os dejamos las tres claves prácticas que nos propone para lograr que este sea un verano de verdadero descanso y crecimiento interior para todos.
1. Dejar espacio al aburrimiento: la antesala de la creatividad
En la sociedad de la hiperestimulación, los padres a menudo caen en la tentación de convertirse en “animadores” de sus propios hijos, planificando cada hora del día para evitar la apatía. El Dr. Gutiérrez Rojas advierte sobre el agotamiento que esto genera tanto en los padres como en los propios chicos.
“Para que el verano sea productivo no tenemos que estar todo el rato haciendo cosas. Es importante que los niños se aburran, que haya momentos donde puedan ejercer la imaginación, las manos, donde puedan entretenerse entre sí.”
Permitir que un chico experimente el aburrimiento no es abandonarlo, sino darle la oportunidad de que active su propia iniciativa: coger un libro, inventar un juego, desarrollar una afición manual o, simplemente, aprender a habitar el silencio y la calma.
2. Menos pantallas individuales, más planes compartidos
El manejo de la tecnología es, sin duda, una de las grandes batallas familiares en época estival. La propuesta del psiquiatra no pasa por la prohibición tajante, sino por un cambio de enfoque inteligente: pasar del aislamiento individual a la vivencia comunitaria.
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Pantallas colectivas: Si se utiliza la tecnología, que sea un punto de encuentro (ver una película juntos o disfrutar de un videojuego en equipo donde participe la familia).
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Alternativas atractivas: La mejor manera de apagar una pantalla es encender un plan mejor. A un hijo siempre le resultará más atractivo el deporte, una excursión, cocinar en familia o un plan con sus hermanos que estar absorto frente a un teléfono, siempre que los padres tomemos la iniciativa con creatividad.
3. Estar, mirar y escuchar: el tiempo de la verdadera comunicación
El ajetreo del curso escolar, las entregas, los exámenes y las rutinas laborales muchas veces nos privan de lo más importante: la presencia serena. El verano nos regala la oportunidad de recuperar el terreno perdido en la relación con nuestros hijos.
“Ahora es el momento de hablar, de preguntarles, de estar, de mirarles, de quererles y de saber interesarnos por sus cosas.”
Tratar a cada hijo con exclusividad, mantener conversaciones profundas sin prisa y saber qué le preocupa o qué le ilusiona son los mejores frutos que podemos recoger antes de que arranque el nuevo curso.
Volver con las pilas puestas
En definitiva, las indicaciones del Dr. Gutiérrez Rojas nos recuerdan la esencia de lo que buscamos en el club: santificar lo cotidiano, cultivar las virtudes humanas con naturalidad y disfrutar de la vida de familia sin recetas complicadas.

