Cruz Roja revela las nuevas caras de la pobreza y la soledad en los jóvenes

En esta tercera entrega de nuestro espacio formativo “Sin Atajos”, abordamos el compromiso social y la atención a las realidades más vulnerables de nuestro entorno. Recogemos las principales conclusiones del encuentro mantenido e con Gabino García, delegado especial de Cruz Roja en Granada, quien lanzó un mensaje de implicación y generosidad dirigido a jóvenes y familias.

El delegado especial de Cruz Roja en Granada, Gabino García, ha advertido sobre las nuevas formas de pobreza y exclusión social que afectan especialmente a los jóvenes, entre ellas la soledad no deseada, la brecha digital o las dificultades de acceso a la vivienda. Durante un encuentro con familias y jóvenes de nuestra asociación, García animó a implicarse en labores de voluntariado y ayuda a los demás desde la cercanía, la escucha y la empatía.

Pequeñas acciones para transformar el entorno

“Cambiando los pequeños problemas, se solucionarán los grandes problemas”, afirmó García, defendiendo que cada persona puede convertirse en un agente activo de transformación social desde su entorno más cercano. En este sentido, pidió a los asistentes “dar un paso al frente” y mantener una actitud inconformista ante las injusticias y las necesidades que existen alrededor.

El representante de Cruz Roja insistió en la importancia de educar en la solidaridad desde el ámbito familiar y recordó una enseñanza que ha marcado su propia trayectoria: “Se puede ser feliz haciendo felices a los demás”. Para García, “dar es mucho más interesante que recibir”, especialmente porque siempre existen personas en nuestro entorno inmediato que necesitan apoyo.

El valor de la escucha activa

Sus palabras recordaron que la ayuda al prójimo no se limita únicamente a cubrir necesidades de carácter material, sino también a saber acompañar y comprender las situaciones personales de quienes sufren. En este sentido, defendió la importancia de la escucha activa como una herramienta capaz de cambiar vidas.

“Escuchar puede cambiarle la vida a una persona”, señaló durante su intervención, subrayando la necesidad de fomentar el diálogo y la cercanía tanto en el seno de la familia como en la sociedad actual. Esta reflexión enlaza con la idea de que, para vivir la caridad de manera auténtica, es necesario “reconocer en el otro a alguien digno de consideración y ponerse en sus circunstancias”.

La empatía como respuesta social ante las nuevas exclusiones

Durante el encuentro se puso el foco en la necesidad de recuperar una mirada más humana y comprensiva hacia quienes atraviesan situaciones difíciles. La empatía aparece así como la respuesta necesaria frente a una sociedad cada vez más marcada por las prisas, el aislamiento y la indiferencia.

En su intervención, Gabino García alertó detalladamente sobre tres realidades emergentes:

  • La soledad no deseada: Una situación que ya no afecta únicamente a las personas mayores. “Hay muchas personas jóvenes que están solas y que necesitan ese apoyo para incluirse de nuevo en la sociedad”, advirtió.

  • La brecha digital: Las dificultades derivadas del aislamiento tecnológico y del uso irracional de las nuevas herramientas de comunicación.

  • La exclusión residencial: La notable dificultad de acceso a la vivienda que sufren muchos jóvenes, quienes a menudo no pueden emanciparse ni desarrollar su proyecto vital y familiar a pesar de disponer de un empleo.

“Más que en dar, la caridad está en comprender”

Ante este escenario, García defendió que las pequeñas acciones cotidianas —como una escucha atenta, una conversación amable o un gesto de cercanía— son las que verdaderamente marcan la diferencia y ayudan a combatir la indiferencia. “Más que en dar, la caridad está en comprender”, recordó, insistiendo en que detrás de muchas situaciones de exclusión existe, ante todo, una profunda necesidad de sentirse acompañado.

El delegado de Cruz Roja reivindicó asimismo la transparencia y el rigor de las organizaciones sociales, asegurando que “un céntimo de euro se invierte perfectamente”, y destacó el sólido trabajo de la red de ayuda existente tanto en Granada como en Andalucía y el resto de España.

Para concluir el encuentro, trasladó a los jóvenes del club un mensaje de esperanza y compromiso personal, reiterando que la felicidad auténtica nace del servicio y de la capacidad de compartir tiempo con quien lo necesita. Por ello, invitó formalmente a los miembros del Club Montañero de Estudiantes a visitar la sede de Cruz Roja en Granada para conocer de cerca su labor cotidiana, firmemente convencido de que “esa semilla quedará en tierra buena y dará mucho fruto”.